martes, 20 de marzo de 2012

Bella (de La Bella y la Bestia)

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Érase una vez una joven muy bonita y bondadosa a la que todo el mundo llamaba Bella. Vivía con su rico padre y sus dos hermanas mayores. Un día, su padre se fue a trabajar a la ciudad. "¿Qué regalos podría traeros, hijas mías?", preguntó. "¡Joyas!", gritaron las dos mayores. Pero Bella sólo pidió una rosa.

Por desgracia, en la ciudad, el hombre descubrió que todas sus riquezas habían sido robadas. De vuelta a casa, una violenta tormenta nubló el camino, pero una misteriosa luz le condujo a un reluciente palacio. Allí, descubrió un hermoso jardín de rosas que florecía mágicamente en medio del invierno. "Al menos podré llevarle una rosa a Bella", pensó.

"¡Ladrón!", gritó una salvaje voz. "¡Esa rosa te costará la vida!". Por último, la Bestia accedió a dejarle marchar a cambio de la vida de una de sus hijas. Bella dijo que era ella quien debía ir, ya que fue su petición la que había causado el terrible problema.

"¡No!", exclamó su padre. Pero la chica insistió. Bella esperaba que la Bestia acabase con su vida de inmediato pero, en su lugar, la trató con bondad y respeto. A veces le leía libros y, muy pronto, dejando a un lado su temible aspecto, Bella sólo deseaba pasar el tiempo junto a la Bestia.

Entonces, una noche, Bella soñó que su padre estaba desesperadamente enfermo. "Entiendo que debas ir a verle", dijo la Bestia, "pero prométeme que volverás antes de un mes o moriré sin ti."

Al ver llegar a su joven hija, el hombre mejoró muy pronto. "Ahora debo cumplir con mi promesa y marcharme", dijo Bella. Pero sus rencorosas hermanas, dando por hecho que la Bestia castigaría a Bella por volver tarde, la convencieron con trampas para que se quedase más tiempo. Muy pronto Bella soñó que la Bestia estaba enferma. Muy triste, corrió a toda prisa al castillo y descubrió que su amigo estaba casi muerto. "¡Oh, querida Bestia, no te mueras!", gimoteó. "¡Eres muy amable y bondadoso y me he dado cuenta de cuánto te quiero!"

Al caer sus tiernas lágrimas sobre la cara de la Bestia, la horrible criatura se convirtió en un apuesto príncipe. "Tu amor me ha liberado de un hechizo de fealdad", dijo con alegría. "Gracias por quererme a pesar de mi aspecto". Muy pronto se casaron y vivieron felices por siempre jamás.

Basado en el clásico cuento de hadas.


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Año: 1999
Código: 24673
Molde de cara: Mackie
Foto del prototipo:
beauty